Reseñas online: cómo conseguirlas sin dar la lata
En un negocio local, la diferencia entre 12 reseñas y 80 no es de imagen: es de cuántas veces suena el teléfono. Y casi nadie las pide de forma sistemática, porque da apuro y porque se olvida.
El momento importa más que el mensaje
La probabilidad de que alguien deje una reseña cae en picado con los días. Pedirla el mismo día que termina el trabajo, cuando la sensación todavía es fresca, multiplica la respuesta frente a pedirla una semana después.
Por eso conviene que la petición salga sola al cerrar el trabajo, y no cuando alguien encuentra un hueco para escribir correos.
Qué hacer con las reseñas malas
Una reseña mala respondida bien vende más que diez buenas sin respuesta. El lector no está juzgando el incidente: está juzgando cómo reaccionas.
La fórmula aburrida funciona: reconoce el hecho, explica qué pasó sin excusas largas, di qué has hecho para arreglarlo y ofrece seguir por privado. Nada de discutir en público.
No compres reseñas
Además de ser sancionable, se nota. Un salto repentino de valoraciones genéricas hace más daño que no tener ninguna. Lo lento y constante gana.
En resumen
Pide siempre, pide pronto y responde a todo. Es de las pocas cosas en marketing donde el esfuerzo y el resultado van casi en línea recta.