Qué distingue una web que trae clientes de una que solo existe
Casi todos los negocios tienen web. Bastantes menos tienen una web que genere solicitudes. La diferencia no suele estar en el diseño: está en si la web forma parte de un sistema o es una isla.
Lo que casi siempre falta
No es diseño ni tecnología. Es respuesta a tres preguntas que el visitante se hace en los primeros diez segundos.
- Qué haces exactamente, dicho sin metáforas.
- Para quién lo haces, para que quien no encaja se vaya sin molestarte.
- Qué pasa si te escribo, y en cuánto tiempo.
- Alguna prueba de que lo has hecho antes: reseñas, casos, cifras.
Una web suelta rinde menos
Una web que no está conectada a nada obliga a que alguien vigile el buzón, copie los datos a otra herramienta y se acuerde de responder. Ahí se pierden las solicitudes.
Cuando el formulario alimenta directamente el seguimiento, la respuesta sale en minutos aunque estés en una obra o en una reunión. Es el mismo tráfico, con el doble de conversaciones.
Contenido: lento pero acumulativo
La publicidad deja de traer visitas el día que dejas de pagar. El contenido bien enfocado sigue trayendo tráfico meses después. Lo sensato es tener las dos cosas: publicidad para el ahora, contenido para el año que viene.
En resumen
Antes de rehacer la web, comprueba qué pasa hoy con una solicitud desde que entra hasta que alguien responde. Si ese camino tiene agujeros, un rediseño no los tapa.